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Bibliotecas Nacionales y desarrollosostenible
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Durante la próxima semana, del 15 al 19 de octubre, se estará celebrando en Santo Domingo la XXIX Asamblea General de la Asociación de Estados Iberoamericanos para el Desarrollo de las Bibliotecas Nacionales de la región (ABINIA). La entidad incluye a España y Portugal. Desde su fundación en México, en diciembre de 1989, se reúne cada año en un país de la región latinoamericana o de sus miembros europeos. En la época en que vivimos, como fruto de la revolución científico-técnica y la globalización, las bibliotecas, y de manera especial las bibliotecas nacionales, están llamadas a ejercer un liderazgo en la sociedad de la información y el conocimiento: su misión no solo es reunir, conservar, organizar y difundir el acervo bibliográfico de la nación, sino contribuir a la derrota de la exclusión social, el analfabetismo y la pobreza. Además de impulsar el fomento a la lectura, ser espacios para la investigación, la reflexión y desarrollar una puntual gestión cultural. Sinensio López, escritor y exdirector de la Biblioteca Nacional de Perú, define así la dimensión de las bibliotecas: ” Contrariamente a lo que la gente piensa, las bibliotecas nacionales y las grandes bibliotecas públicas no son inmensos cementerios de libros, sino bullentes repositorios de ideas vivas que han logrado sobrevivir a sus autores y a sus lectores.” Y cita López a varios escritores que se refieren al eterno poder de las palabras y las ideas: “George Steiner tiene razón, por eso, cuando escribe: La vida del lector se cuenta en horas; la del libro, en milenios.” Este es el primer escándalo triunfal proclamado por Píndaro:”Cuando la ciudad que celebro haya muerto, cuando los hombres a quienes canto se hayan desvanecido en el olvido, mis palabras perdurarán”. El mármol –escribe Steiner—se rompe en pedazos, el bronce se deteriora, pero la palabra escrita – aparentemente el frágil de los medios- sobrevive. Las palabras sobreviven a quienes las engendraron. Flaubert se quejaba de esta paradoja: mientras él moría como un perro sobre la cama, esa zorra de Emma Bovary, su criatura, nacida de unas letras sin vida garabateadas en una hoja de papel, continuaba viva. Hasta ahora solo los libros han escapado a la muerte…” Las bibliotecas nacionales de las Américas y el Caribe, tanto del sur como del norte, surgieron al calor de las luchas por las independencias y la creación de los Estados. Esas acciones fueron precedidas por el impacto que tuvieron en sus pueblos las ideas y el pensamiento de los grupos liberales europeos, especialmente de la Ilustración y los enciclopedistas: así nacieron las primeras grandes revoluciones del siglo XVIII: la estadounidense (1776) y la francesa (1789). Les correspondió compartir el espíritu de la época y la historia. La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, que es también la nacional del país, fue fundada en abril de 1800, durante el gobierno de John Adams, uno de los Padres Fundadores de la nación. Al ser destruido el Capitolio en la guerra con Inglaterra de 1812, la biblioteca desapareció en el incendio. Volvería a instalarse con las colecciones personales del ex presidente Thomas Jefferson, unos 6,487 ejemplares, cuyo pago fue de 23,950 dólares. A Jefferson le correspondió, siendo presidente de la República en 1802, aprobar la Ley que creó su estructura organizacional e instituir el cargo de “Bibliotecario del Congreso“. Es la institución cultural más importante del país, y considerada la más grande biblioteca del mundo. En próximas entregas, hablaremos de las bibliotecas nacionales que integran Abinia: Han confirmado su asistencia a la XXIX Asamblea General las siguientes: Argentina, Brasil, Cuba, Chile, Colombia, Ecuador, España, Panamá, Paraguay, Puerto Rico (país invitado) Uruguay y República Dominicana (anfitriona). Rubén Darío Capdevila, hasta hace unos meses director de la Biblioteca Nacional de Paraguay y actual ministro de Cultura de ese país, es el presidente de la institución iberoamericana. El proyecto emblemático de Abinia es la Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano; se está desarrollando con colecciones patrimoniales digitales de cada país. Está alojada en los servidores del Data Center de la Biblioteca Nacional de España, y cuenta con el apoyo de la Secretaría General Iberoamericana (Segit) de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. En el marco de la Asamblea General, que se celebrará en la sede de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, se realizará un seminario, abierto al público interesado, el próximo martes 16, a las 6 de la tarde, sobre las bibliotecas nacionales y el desarrollo sostenible 2030.

Abel Resende

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