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Hay “pruebas convincentes” del papel del príncipe saudí en el asesinato de Khashoggi

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Debe investigarse al príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán por el macabro asesinato del periodista Jamal Khashoggi porque hay “pruebas convincentes” de que él y otros altos funcionarios fueron los responsables, según conclusiones de una experta de la ONU.

Agnes Callamard, relatora especial de la ONU sobre las ejecuciones extrajudiciales, dijo que Khashoggi, un veterano periodista, fue “víctima de una ejecución premeditada y deliberada, un asesinato extrajudicial del cual el Estado de Arabia Saudita es responsable en virtud del derecho internacional de los derechos humanos”.

Después de una investigación de seis meses, la Sra. Callamard dijo en un informe que “esta investigación en materia de derechos humanos ha demostrado que existen suficientes pruebas convincentes en cuanto a la responsabilidad del príncipe heredero que merecen investigaciones adicionales”.

El informe de 101 páginas concluye con una docena de recomendaciones, incluyendo un llamado al secretario general de la ONU, António Guterres, para que inicie una “investigación penal de seguimiento”.

El asesinato de Khashoggi, cuyo cuerpo, según autoridades turcas y saudíes, fue desmembrado después de su asesinato, dio pie a la mayor crisis diplomática de Arabia Saudita desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 en EEUU. El gobierno saudí está ansioso por dejar atrás el asunto del asesinato y volver a concentrarse en el ambicioso programa de reforma del príncipe Mohamed para actualizar la economía del reino, la cual depende del comercio de petróleo.

El príncipe Mohamed ha negado en repetidas ocasiones cualquier relación con la muerte de Khashoggi, que ocurrió en el consulado de Arabia Saudita en Estambul en octubre del año pasado. El gobierno le ha achacado su asesinato a una operación realizada por elementos renegados y ha llevado a juicio a 11 sospechosos saudíes.

Según el informe, a la Sra. Callamard se le concedió acceso a algunas grabaciones de varias conversaciones dentro del consulado, pero no se le permitió obtener una copia o una transcripción de las grabaciones.

En el informe, la Sra. Callamard señaló la “extrema sensibilidad” de considerar la responsabilidad penal del príncipe heredero y su principal ayudante, Saud al-Qahtani, uno de los asesores principales de la corte real saudí quien no ha sido acusado.

“No se formula ninguna conclusión en cuanto a la culpabilidad”, escribió. “La única conclusión que se formula es que existen pruebas convincentes que merecen una investigación más profunda, por parte de la debida autoridad, en cuanto a si se ha alcanzado el umbral de responsabilidad penal” para ambos hombres.

El Sr. Qahtani se encuentra entre más de una docena de funcionarios saudíes sancionados por EEUU y varios países europeos tras el asesinato de Khashoggi. La Sra. Callamard recomendó que “dichas sanciones también deberían incluir al príncipe heredero y sus bienes personales en el extranjero” hasta que, o a menos que, pueda demostrar que no tiene responsabilidad alguna.

El Sr. Qahtani, a quien se le consideraba el encargado de hacer cumplir las órdenes del príncipe heredero, fue despedido a raíz del asesinato del periodista, pero los activistas saudíes temen que aún mantiene estrechas relaciones con la corte real.

El informe relata las grabaciones de conversaciones dentro del consulado el día del asesinato de Khashoggi, incluyendo una discusión sobre cómo cortar su cuerpo unos minutos antes de su llegada al lugar.

“El cuerpo pesa”, dijo un funcionario saudí. “Es la primera vez que corto en el piso. Si lo metemos en bolsas de plástico y lo cortamos en trozos, lo terminamos. Envolvemos cada parte”.

En el interior del edificio se grabó la voz de Khashoggi diciendo: “Aquí hay una toalla. ¿Me van a drogar? Un funcionario saudí le responde: “Te vamos a anestesiar”.

Aunque los aliados europeos de Arabia Saudita expresaron su preocupación durante los meses posteriores al asesinato, el príncipe heredero ha continuado disfrutando del sólido apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump, a pesar de que, según se informa, la CIA concluyó que el asesinato fue autorizado por el líder de facto del reino.

Arabia Saudita cuestionó la credibilidad del informe. Adel al-Jubeir, el ministro de asuntos exteriores del reino, dijo en Twitter que el informe — al que calificó de “no vinculante” — incluía “claras contradicciones y afirmaciones infundadas” y no contenía “nada nuevo”.

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