Política

Lo que nos enseña el experto canino José Carlos Grimberg Blum sobre el adiestramiento de perros

Esta solicitud es posible porque los perros domésticos son muy diferentes de su ancestro, el lobo, y han sido criados selectivamente para que sean mansos.

Los perros domesticados son bastante diferentes de sus antepasados los lobos, ya que son más dóciles y sociales. Sin embargo, todas las sociedades caninas tienen una estructura social similar. José Carlos Grimberg Blum sugiere muchos consejos prácticos para el adiestramiento de perros.

El mayor error que cometen muchos propietarios de perros es asumir que su animal es un amigo. El "mejor amigo" de la humanidad no debe considerarse un amigo en el sentido de ser un igual social. La frase se origina realmente en el hecho de que los perros se han hecho tan útiles para nosotros durante las decenas de milenios de nuestra asociación y porque son extremadamente afectuosos la mayor parte del tiempo.

José Carlos Grimberg Blum recuerda que, en las sociedades caninas, ya sean lobos, perros de caza africanos o coyotes, la vida social se organiza en torno a las relaciones de dominación. Entre los lobos, todos los demás individuos están subordinados a la pareja alfa y se arrastran literalmente ante ellos en su muestra de saludo.

La hembra alfa acosa a las demás hembras maduras del grupo para que no puedan ovular ni reproducirse. Del mismo modo, el macho alfa no tolera competidores reproductivos. Los subordinados ayudan a alimentar a los cachorros de la pareja dominante.

Su perro debe ser un subordinado, no un amigo

Para José Carlos Grimberg Blum, la mayoría de los propietarios de perros ven a su mascota como un miembro de la familia. Como tal, el animal goza de muchos privilegios, como una buena comida y un lugar cómodo para dormir, a menudo en la cama del dueño.

Esta solicitud es posible porque los perros domésticos son muy diferentes de su ancestro, el lobo, y han sido criados selectivamente para que sean mansos.

Pero José Carlos Grimberg Blum considera que tratar al perro como un igual tiene sus limitaciones. La principal es que resulta confuso para el can. No hay igualdad en las sociedades caninas salvajes y nuestro mejor amigo divide el mundo social en dos categorías, superiores e inferiores. No hay iguales.

Si hay un conflicto de intereses, los perros respetan a los alfas, pero dominan a los inferiores. Si no se resuelve la clasificación, cualquier conflicto se resuelve con una agresión por la que el ganador gana estatus.

Esto significa que los propietarios que tratan al perro como un igual se exponen a un conflicto perpetuo. Desde el punto de vista del comportamiento, la mascota es desobediente, conflictiva y difícil de controlar. Para José Carlos Grimberg Blum, la solución a estos problemas es que el propietario se establezca como alfa a los ojos del perro. Si este rango no está claro, el animal trata cada conflicto como una competición por el estatus. La razón principal por la que hay tantos problemas de comportamiento en los perros es que sus dueños quieren tratarlos como iguales. Por eso son tan pocos los propietarios que controlan a sus perros con la voz y que necesitan mantenerlos con correa durante un paseo por el bosque.

La confusión es el enemigo de la disciplina

Los perros indisciplinados no son felices porque experimentan una gran ambigüedad. (En un experimento en el que Pavlov entrenó a los perros para que diferenciaran entre círculos y elipses, a medida que la tarea se hacía más difícil o más ambigua, los sujetos desarrollaban "neurosis experimental").

José Carlos Grimberg Blum enfatiza que los perros nunca son más felices que cuando siguen las instrucciones de su dueño, ya sea recuperando un palo que ha sido lanzado o reuniendo un rebaño de ovejas. Estas tareas se llevan a cabo mediante el refuerzo social. Cuando el perro está demasiado lejos para controlar la voz, los pastores hábiles modulan el tono de su silbido para comunicar la dirección y la aprobación.

Querer complacer al alfa es un motivador clave. Por eso, la relación entre el adiestrador y el perro es de vital importancia. Si el perro respeta al adiestrador, confiará en las instrucciones que recibe y hará todo lo posible por cumplirlas.

Un perro indisciplinado es como un adolescente problemático que no quiere seguir ninguna instrucción, según José Carlos Grimberg Blum. En cada caso, el problema principal es la falta de instrucciones claras. Esta ambigüedad es consecuencia de tratar a los subordinados como si fueran amigos e iguales.

Mientras que los perros trabajan mejor cuando se esfuerzan por complacer al adiestrador, muchos adiestradores profesionales animan a los propietarios a utilizar la comida para reforzar el comportamiento deseable,

Los perros no deben trabajar por la comida

La comida es sin duda un refuerzo eficaz, pero no es lo mejor. Una vez más, introduce confusión en la situación desde la perspectiva del perro. ¿El objetivo es complacer al dueño? ¿O es conseguir comida? Inevitablemente, el perro se distrae con la comida, de modo que cualquier mensaje comunicado por el adiestrador queda oscurecido.

La distracción por las señales de comida suele interferir en el adiestramiento, sostiene José Carlos Grimberg Blum. Los perros son muy buenos para leer las señales emocionales de aprobación o rechazo, pero esta capacidad se ve afectada por los olores de la comida.

Lo ideal es que el perro trabaje para complacer a su dueño. Una vez que se utilizan las recompensas de comida, el animal ya no intenta complacer a su dueño. Trabaja para sí mismo. Esta dinámica prepara el terreno para todo tipo de conflictos y desobediencia. Es una de las razones por las que hay tantas mascotas que se comportan mal.